En lugar de etiquetar a una empresa como "peor", es más productivo considerar factores específicos que podrían generar percepciones negativas:
* Mala calidad del juego: Lanzar juegos con errores, sin pulir o simplemente poco divertidos puede generar una insatisfacción generalizada.
* Prácticas comerciales: Los modelos de monetización explotadores, el marketing engañoso o el trato injusto a los empleados pueden dañar la reputación de una empresa.
* Servicio al cliente: Desatender las inquietudes de los clientes, no solucionar errores o brindar soporte inútil puede alienar a los jugadores.
* Falta de innovación: Lanzar juegos poco inspirados o derivados, carecer de visión creativa o aferrarse a ideas obsoletas puede llevar al estancamiento.
En definitiva, la "peor" empresa de videojuegos es subjetiva. Es importante evaluar cada empresa en función de sus propios méritos y considerar los diversos factores que contribuyen a una percepción negativa.